Resulta imprescindible mirar hacia el futuro y plantearnos nuevas metas. Son objetivos que a corto, medio o largo plazo, todos deseamos alcanzar por difíciles que sean.

Esos objetivos están basados en los valores educativos del deporte, que son aplicados en la formación de cualquier tipo de persona. El esfuerzo, la disciplina, el compañerismo o la superación son algunos de los valores humanos que tratamos de infundir en nuestros jóvenes. Y todos ellos son aplicables tanto al deporte como a la vida diaria, con la intención de formar todos los niveles del ser humano.

Para ello, nuestra estructura permite que participemos en el desarrollo integral de niños y niñas desde temprana edad. Niños a los que vemos crecer, equivocarse, rectificar y superarse. Así pues, deseamos ser el mejor complemento a su desarrollo académico, un espacio donde los jóvenes puedan potenciar sus habilidades, superar sus miedos y aceptar sus limitaciones.

Bajo esta filosofía, perseguimos dar prioridad a la persona por encima del jugador, ya que nuestra pretensión siempre es la de formar a seres humanos a través del deporte. En este sentido, y puesto que la competición es el fin último de la formación deportiva, consideramos que resulta esencial dar una imagen adecuada como persona y deportista al competir, celebrando la victoria y aceptando la derrota.

Por tanto, al tiempo que logramos dar continuidad a nuestra labor formativa, perseguimos alcanzar todos los objetivos deportivos que la competición nos plantea,  situando a nuestro club en un lugar reconocido dentro del futbol sala valenciano.

Todo ello, con la intención de educar y formar en diversas dimensiones, promover el deporte como vía para estar saludable y conseguir un ambiente agradable del que alumnos, padres y monitores puedan disfrutar. Una meta, sin duda, ambiciosa.