Orgullo, trabajo y responsabilidad

Son casi dos años los que han pasado desde que escribí mi último post. Y aunque ha habido muchos temas que comentar, ninguno tan especial y relevante como el ascenso de nuestro Juvenil a Liga Nacional en el pasado mes de julio. Ésta era una posibilidad que rondaba nuestras mentes un par de meses antes, al conocer las posibles renuncias del FS Picassent y FS Chiva. Pero hasta que llegó la llamada del responsable de la FFCV no pudimos confirmar y celebrar lo logrado por nuestros juveniles.

Fue un motivo de orgullo, una de esas cosas que suceden y estás deseando contar a tus amigos, padres, hermanos, primos o todo aquel que se te cruce por la calle. Orgullo de saber que vas en la buena dirección, aunque haya personas y momentos que te hagan olvidarlo, estos logros nos hacen recordar lo bien que hemos enseñado a estos chavales, que no levantaban ni un palmo del suelo cuando empezaron a mamar futbol sala con siete u ocho años en la maltrecha pista del colegio. Esta no es la ‘victoria’ de una temporada, sino de una generación de jugadores que llevan toda su vida practicando futbol sala, que lo conocen, lo viven y lo disfrutan. Que se interesan por ver un Barça-Pozo un viernes por la noche porque saben que es un partidazo en el que van a ver espectáculo y goles. ¿Comparable a un Madrid-Barça de fútbol? Pues depende del partido, lógicamente.
En estos meses, recogemos los frutos del trabajo realizado en los últimos 8-10 años, con jugadores como: Jose Angel, Hugo, Sergio, Jose, Borja, Diego, Alex, Jose María, Jorge o Javi. Chavales que comenzaron con nosotros en categoría benjamín y que en temporadas anteriores ya habían demostrado su potencial logrando subcampeonatos de liga, de Copa Federación y ascendiendo a 1ª división en las categorías Infantil, Cadete y Juvenil. Todo esto no es, ni más ni menos, que fruto del trabajo de estos chavales que siempre quisieron mejorar y también al apoyo de sus padres, que siempre estuvieron al lado del club, a ellos también mi eterna gratitud.

En estos días, cada uno de ellos recoge los frutos a su trabajo individual de diferentes maneras, unos disfrutan la experiencia de competir y sentirse importantes en toda una liga Nacional Juvenil, otros incluso son seguidos por clubs que desearían tener sus servicios, pero todos ellos sienten el orgullo de haber creado algo con su esfuerzo y sentirse motivados por un objetivo nada sencillo. Pero el orgullo no da victorias y el trabajo no acaba aquí porque no nos conformamos con lo que tenemos, ahora es el momento de demostrar responsabilidad y hasta el momento el equipo está respondiendo a la exigencia. Tras cinco partidos disputados, nuestros chavales conocen ya las ‘bondades’ de la competición, son conscientes que cualquier equipo puede ‘pintarte la cara’ en un mal día o que puedes pasar por encima de uno de los equipos que más respetabas. Pero trabajando desde la responsabilidad todo es más fácil, una responsabilidad que están demostrando en cada entrenamiento al que asisten y cada partido que disputan. Siete puntos de quince posibles es un buen comienzo, pero solo eso, un buen comienzo. Quedan por delante 19 partidos que disputar, grandes experiencias (como viajar a Castellón, Dénia, Elda o Burriana), momentos buenos y momentos malos que afrontar desde la responsabilidad de saber que las miradas de muchas personas están puestas en ti.

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